martes, 13 de septiembre de 2011

Aún hay gente que confía en la gente...

Sí amigos, sí...

Sábado 10 de Septiembre de 2011:
11:00: Llegada recóndito al pueblecito de Estana, en mitad de la naturaleza viva y arropado por las montañas del Cadí. Objetivo, realizar una excursión de dificultad baja, hasta el Prat del Cadí, impresionante prado que queda bajo las paredes del mazizo del mismo nombre. 

13:30: Llegamos al Prat del Cadí, que teóricamente es asumible en poco más de una hora, (debe ser sin niños...porque si no, no lo entiendo). 

14:00: Tras un merecido descanso y haber disfrutado de la impresionante vista y la compañía de cencerros y vacas pastando plácidamente en el prado, emprendemos la bajada. Aunque hemos ingerido un ligero tentempié a base de manzana, nuestras cabezas piensan en el restaurante que hemos visto en Estana. (Cal Basté).

15:30: Llegada a Estana de nuevo. Vamos a probar suerte en Cal Basté ya que se nos ha hecho un poco tarde y necesitamos meternos algo entre pecho y espalda.


Aunque la conversación fue en catalán, la reproduzco en castellano para los numerosos visitantes no catalanoparlantes del blog: 

- "Hola, buenas tardes. Para comer 3 personas, ¿Sería posible?"

- "Por supuesto, pasen por aquí. ¿Les va bien esta mesa?

- "Perfecta, muchas gracias". 


Tomamos asiento, empezamos a mirar el menú, y mi mujer me hace un comentario, que dignifica mi apodo cofrade. (Para los que no lo sepan, soy "El Visas"):  


- "Esto...¿tienes dinero?, porque creo que aquí no vamos a poder pagar con la tarjeta...

-"Pues no, no tengo ni un duro. Voy a preguntar, porque si no, nos tendremos que ir". (Pobre niño, hoy va a comer merendando... pensé). 

-"Perdone, ¿podremos pagar con tarjeta, verdad?, es que... No disponemos de efectivo"          

-"Pues no, pero no se preocupe. Coman tranquilos, disfruten del menú y luego les doy un número de cuenta. Ustedes, tranquilamente cuando lleguen a casa, mañana, pasado, cuando sea, nos hacen el ingreso y ya está. No hay ningún problema, aquí nos fiamos de la gente. Si deciden no pagar, es cosa suya cómo les siente la comida." , me contestó amablemente la chica que nos estaba preparando la mesa, con una gran sonrisa. 

No me lo podía creer. 

Aún hay gente que confía en la gente... y así fue cómo la comida, nos sentó de maravilla y descubrí otro de esos restaurantes familiares entrañables que tenemos por nuestra geografía, con menú típico de montaña y que con este trato merecen que hagamos mención especial en nuestro blog. 





Saludos, cofrades y demás amigos.